
Lección nº 1. La empresa requiere acción, pero también reflexión
Es usual ver al autónomo, microempresario, al emprendedor… liado en el día a día. Son personas de acción, muy vinculados al HACER. En ciertos casos desarrollan una suerte de miopía, que les acerca cada vez más a su día a día… alejándoles de ver su futuro con unas gafas que no sean las del corto plazo.
En ocasiones nos han dicho que pararte a PENSAR es perder un tiempo precioso. Que reflexionar hace parar su maquinaria y por tanto, perder dinero.
Hace apenas un año, cuando las facturaciones y el consumo sólo crecían, valorar la planificación y la mejora en herramientas de gestión era como vender humo. En un entorno cortoplacista, la planificación era casi como un estorbo.
En la situación actual de crisis, revuelo, expectativas inciertas… la gestión y la planificación vuelven a un primer plano de necesidad y actualidad. Tener una visión de medio y largo plazo, imaginarse las cosas de otra forma deviene ahora un ejercicio indispensable, por que las cosas como las conocemos ya no son lo seguras que parecían.
Aunque recurramos a tópicos, ahora es cuando las pymes se dan cuenta que mejor prevenir que curar. ¿No hubiera sido mejor reflexionar antes? La primera lección, es que la reflexión debe equilibrarse siempre en las agendas de trabajo con la acción.
Lección nº2. La estrategia no es la táctica
Dos definiciones de libro para dejarlo claro. Mientras la táctica tiene que ver con el método o sistema para ejecutar o conseguir algo, la estrategia se define como un arte, algo más indefinido, para conseguir tomar decisiones óptimas en entornos no ciertos e interdependientes.
La estrategia fija los objetivos a largo plazo para conseguir nuestra misión, mientras que los planes de acción constituyen las tácticas para llegar a estos objetivos.
Mientras nuestra actividad no debe carecer de sentido común (calidad de nuestra táctica),la estrategia constituye “el sentido común” a seguir por parte de nuestras tácticas.
Lección nº3. No confundir la parte con el todo
Bajo nuestra experiencia, muchas veces se confunde comúnmente la estrategia con una suerte de tácticas frente a la competencia. De tácticas comerciales y de fijación de precios. Normalmente basadas en un entorno conocido y estable.
Pero las empresas son y viven sistemas complejos. Y peor aún, dinámicos. La suma de muchas partes. Y sobretodo, un conjunto de personas interactuando con otras personas en mercados cada vez más eficientes.
Por tanto, debemos evitar tomar sólo la parte y pensar en el entorno competitivo, en el entorno organizativo (interno), en el pasado, en el presente y sobretodo, en el futuro.
En el análisis interno, por ejemplo, nosotros tomamos el modelo de cuadro de mando integral como base, analizando aspectos financieros-de accionista, comerciales-de cliente, de innovación y aprendizaje, de recursos humanos y de operaciones y procesos de trabajo.
Lección nº4. La planificación nos empuja a ser mejores
Aunque los fundamentos básicos de la planificación en organizaciones se basan en la sencilla idea de la mejora continua, del inconformismo empresarial y organizativo, debemos hacer referencia al ciclo PDCA para a la vez que comentamos lo idóneo de su planteamiento en pymes, más aún en la situación en que nos encontramos en estos momentos (léase crisis).
Debemos seguir unas pautas, sin dejarnos ninguna de ellas. Primero planificar (Plan) para ejecutar nuestro plan (Do) revisando si realmente ha funcionado (Check) y, más importante, incidir nuevamente en lo que funciona y reorientar lo que no (en inglés se usa la sigla Act, pero a nosotros nos gusta traducirla como Aprender). Podemos incluso hablar de un PDCA + L (Learn).
Visto así parece fácil. Y de hecho lo es. Pero requiere darle la importancia que se merece.
En próximos artículos hablaremos aún más de otras lecciones: la planificación es cuestión de todos (procesos abiertos de participación), la planificación resuelve y previene riesgos, la planificación como sistema de toma de decisiones…


Pingback: Plan Estratégico | ProQuaMe