Frente a los ajustes de plantilla y recortes, la gestión del tiempo y la polivalencia en los puestos de trabajo están generando tensiones que tener en cuenta, y gestionarlas.

He leído una reflexión de Deepa (Nueva Delhi) desde el grupo de Google en Linkedin. Y no me he podido resistir a traducirla (e interpretarla) para nuestro blog (en cursiva):
Con los despidos y recortes, la sobrecarga de trabajo se ha convertido en la norma en nuestras organizaciones.
El estrés resultante no es saludable, productivo y, francamente, resulta desagradable. Seas tu propio jefe o estés trabajando para alguien que te exigen por igual, aquí tienes tres formas de simplificar tus tareas:
1. Prioriza de forma implacable. Adopta un enfoque estricto de la gestión del tiempo, mira de cerca dónde estás malgastando su tiempo y redirige tu energía a las cosas realmente importantes.
Una de tus prioridades debe ser siempre tener tiempo para ti y recargar tus pilas. No puedes renunciar a esta prioridad a favor de tu productividad.
2. Elimina la pérdida de tiempo. Dejar de trabajar en proyectos e iniciativas que no van a ninguna parte. O que tienen menos probabilidades de ir a algún sitio. O de producir valor para tu empresa.
Pregúntate a ti mismo o a tu equipo, cuáles son los principales proyectos que drenan la energía de tus colaboradores, produciendo un menor cambio para tu empresa.
3. Retén, empuja hacia atrás. Asegúrate que quien esté al cargo (incluso si eres tú) está dando prioridad a las necesidades de espacios de tiempo. Haz retroceder la presión hacia atrás antes de llegar al punto de sobrecarga y pedir ayuda. Mejor pararse para averiguar lo que hay que hacer ahora y qué puede esperar hasta más tarde.
Dejadme añadir otra de las consecuencias que estamos observando tras los ajustes en pymes. La pérdida de economías de especialización, reconvirtiéndose los especialistas en trabajadores polivalentes ‘de facto’.
A ver si encontramos un momento para hablar de esta tensión dentro de las organizaciones: la incomodidad de pasar de hacer algo específico a muchas tareas diferentes y al tiempo.
Y vosotros, ¿lo estáis notando?










Enero 11th, 2010 at 19:48
Elemental reflexión, no sólo en tiempos de crisis y dificultad, sino siempre; y no sólo en la empresa, sino en toda organización que deba medir su eficacia (estoy pensando en el sector público)
Enero 11th, 2010 at 22:14
Joan, tu estás más en contacto con las PIMEs y sabrás si me equivoco, pero mi sensación es que en general todas las empresas -especialmente la pequeñas- dedican muchos esfuerzos a tareas y trabajos poco importantes, estresando al personal y dejando de lado lo realmente importante.
Creo que a uno de los principales problemas de las pequeñas y medianas empresas es la falta de voluntad -¿o tal vez, capacidad?- de la dirección/gerencia para definir mejor lo que es o no es importante y cuáles deben ser las tareas de cada trabajador. Y esta falta de planificación deriva en situacianes de strees y baja productividad.
Enero 12th, 2010 at 15:09
Gracias por vuestras opiniones. Me interesan las fuentes de conflicto en los equipos de trabajo, para combatirlas y gestionarlas.
La reacción al ajuste de facturación en las pymes, en ocasiones es inteligente pero en otras es algo impulsivo.
Lo importante, pienso, es aprovechar esta situación difícil para, por ejemplo, priorizar mejor tu recurso tiempo, planificar y organizar tu agenda de trabajo de una forma más productiva.
Conozco mucas situaciones de pymes donde grandes profesionales ‘de lo suyo’ resultan ser malos gestores. Cada vez existe una tendencia a capacitarse mejor en gestión y separar los dos ámbitos.
La gestión de personas requiere de habilidades que no siempre coinciden con los conocimientos técnicos. Por tanto, gestión de las agendas y formación para ganar en polivalencia son grandes palancas de cambio en esta nueva situación.