Lo que podamos decir respecto a la crisis económica es aplicable en nuestra empresa, proyecto o vida privada. En nuestra jerga hablamos de gestión del cambio.

La vida da muchas vueltas. Precisamente mientras escuchaba estos dias en radio la triste crónica de la muerte de Mario Benedetti, un poeta en defensa de la alegría. Cuando oía hablar sobre la actitud de Benedetti frente a su enfermedad. De la entereza y lo positivo de su discurso frente a una muerte anuanciada. Acabé pensando en la actitud que uno debería de tener ante los problemas.
Más casualidades. Hace días asistí a un taller sobre técnicas de venta en tiempos de crisis. El formador Miquel Martret (de Bassat Ogilvy) nos introdujo en multitud de ideas, pero fundamentalmente, en la de la actitud que uno debe de tener frente a la crisis.
Surgieron conceptos como los de la lucha, el trabajo y (por supuesto) la esperanza. Hablamos de Fernando Parrado, un experto en supervivencia. La clave según Parrado está en adaptarse al medio, a las circumstancias que nos rodean. Y evidentemente, a luchar y no perder la esperanza en ganarle la partida a estas circunstancias nuevas.
No sobreviven los más fuertes, ni los más inteligentes, sino aquellos que se adaptan con rapidez.
Charles Darwin.
La única crisis amenazadora de verdad es la tragedia de no querer luchar para superarla.
Albert Einstein.
Interesados desde ProQuaMe por este tsunami de derrotismo, hemos encontrado en la cultura oriental, algunas pautas para afrontar estos tiempos de gestión del cambio en nuestras empresas y organizaciones.
En uno de los libros más antiguos de la humanidad (I Ching, el Libro de las Mutaciones) se dice que: ‘La persona superior persevera siempre en el camino, se adapta a los tiempos, pero permanece firme en su dirección y corrige sus objetivos.‘
Este libro nos ofrece pautas interesantes para trabajar en contextos de turbulencias:
- Evita decisiones extremas, ya que suelen conducir a error.
- Ante situaciones de peligro, ni huyas, ni actúes a la desesperada; debes calmarte y buscar soluciones nuevas.
- No provoques nunca una acción, si no estas seguro de dominar sus consecuencias.
- Distingue cuál es el tiempo para el riesgo y cuál para la prudencia.
- Reconoce que el entusiasmo es el arma más poderosa para superar cualquier adversidad.
- Aprende que no basta con perseverar para lograr los objetivos; también hay que canalizar los esfuerzos en la dirección apropiada.
Conclusión: Sin autocrítica parece difícil reconocer nuestros errores, y un cambio en nuestro entorno. A partir de ahí, y no desde otro lugar, se necesitan dosis y dotes de liderazgo, de innovación, de proactividad para aceptar el reto que nos plantea la crisis o el cambio. Parece que tomarselo con espíritu de deportividad, además, nos permite mantener el ánimo ya que nadie dice que pese a tener la actitud, el camino sea fácil.










Julio 31st, 2009 at 11:27
hola joan,
Me guardo las pautas para ver si soy capaz de seguir alguna!!!
Saludos y bones Festes!!!